martes, 18 de mayo de 2010

CONCLUSIONES

El objetivo de la estimulación temprana es reconocer y promover el potencial de cada niño.
A toda acción debe incorporarse el afecto y la estimulación, ya que sin afecto no funciona la estimulación.
No todos los niños son iguales y no responden de la misma forma.
El adulto debe ser sensible a la respuesta del niño para saber hasta donde y como administrar los estímulos.
Mantener contacto visual durante la estimulación ayuda para darle confianza y seguridad.
El mejor terapista se encuentra en casa y es en el hogar donde
comienza la estimulación temprana.
La "estimulación temprana" tiene como objetivo primordial la
prevención en el caso de niños sin presencia de riesgo de ningún
tipo, o bien, la intervención oportuna en caso de haber algún
tipo de riesgo. Los adultos, haciendo uso de su creatividad, cuentan con una
serie enorme de recursos para estimular al niño, como ya se mencionó,
sin necesidad de materiales costosos o complicados. Mientras más cotidiano
y del ambiente natural del niño sea el material, en mayor grado favorecerá
la adaptación al ambiente. Así mismo, como menciona Guadalupe
Nieto, en el conocimiento y tradición popular existen valiosos recursos
didácticos en juegos, rimas y canciones que, además de estimular,
reviven formas culturales que con el juguete moderno se pierden.
En conclusión, conocer las características del desarrollo normal
y conocer al niño como un individuo único, son las bases para
iniciar el maravilloso viaje de la estimulación, de darle al niño
la posibilidad de un futuro exitoso, de establecer con él una relación
cálida, afectuosa y firme, así como de momentos inolvidables de
convivencia. Estimular al bebé, disfrutándolo, es darse un regalo
invaluable.


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